Cuando no eres suficiente

No sé acerca de ustedes, pero no son raras las veces en que experimento este sentimiento de que no puedo ofrecer más de lo que soy. La vida puede ser demandante y yo no he podido explicar eso a los demás hasta que un día me encontré con el cuadro de este post. Fue como esas sorpresas que uno tiene cuando va a visitar a alguien y, en el medio del camino, descubre otra persona que es también interesante.  

Yo estaba en Austria para finalmente ver frente a frente los trabajos de Gustav Klimt. Y entonces me encontré de repente con Egon Schiele. Su trabajo es como un golpe en el estómago. Peor: es como estar en una lucha de MMA en la cual el oponente sabe todos los tipos de artes marciales.

Puedo decir que la imagen del cuadro de Schiele (Desnudo masculino sentado, 1910) fue – y aún no deja de ser – yo en ella. Siento que algunas veces nos quedamos presos en el lugar en el que no podemos ofrecer nada más que un cuerpo incompleto como en el cuadro: con brazos y piernas a la mitad, con sexo gastado y depresivo.

Perdemos el rastro entre lo que podemos hacer y lo que pensamos que podemos hacer. Es cuando uno piensa, “Vale, yo puedo hacer esto” y se lo repite tantas veces para uno mismo, que la mentira empieza a volverse verdad a pesar de la realidad. Primero nos convencemos a nosotros para que luego los otros automáticamente se convenzan – y de repente nos encontramos atrapados –.

Tu probablemente me vas a decir: “no, yo no soy así. Yo sé mis límites”. Te felicito. Pero estoy segura de que te sientes débil cuando todavía tienes que decir “no, no puedo”.

He estado aprendiendo a decirlo- ya estoy más que acostumbrada a oírlo… Para mí, ha sido muy difícil pero esencial. El “no” no debería ser un sinónimo de debilidad sino de fortaleza, de autoconocimiento, de reconocimiento de límites. Yo sé que eso va en contra de la sociedad, pero sinceramente yo no creo en “Sin Límites” como publicidad para la vida. Sí, nosotros tenemos límites. Sí, nosotros podemos parar y decir que no podemos más. Tenemos este derecho de abandonar el barco y descubrir otra dirección.

Creo que estoy realmente cansada de ver personas ofreciendo demasiado (y ahí me incluyo). Necesitamos respetarnos. Necesitamos comprender que el propio acto de vivir es ir perdiéndose uno mismo de a poco hasta que un día descubrimos que no podemos ofrecer nada más. Pero eso no significa que tengamos que dar todo el paquete de un solo golpe: podemos tener una cuenta de ahorros de nosotros mismos, podemos darnos poco a poco. El no es libre por acá por la felicidad general de la nación.

PS: El Museo Leopold es la vivienda oficial de Schiele  y Klimt pero también de muchos artistas austriacos no tan famosos pero que merecen mucho ser conocidos. La obra de los dos principales es mismo sensacional y está súper completa por allá. Para la visita, sugiero llevar chocolate al leche, porque el tema, en especial de Schiele, es algo amarga… 
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