Cambio

Yo he mudado un poco: dentro de Brasil, Colombia, Canadá, Suiza, Estados Unidos. Para mi suerte, me he ido ajustando bien sin importar mucho dónde. Lo más chistoso es que la llave de un buen ajuste raramente depende de la casa en que vivimos, de la ciudad donde estamos o de las condiciones climáticas a las que estamos sometidos, sino siempre de las personas que conocemos.

Yo no sé si tenemos suerte, pero siempre encontré gente que le dio gusto a mi vida. Cuando fuimos al Museu Aldrich  en Connecticut, vi el trabajo Your Turn (Tu turno) de los artistas Ward Shelley y Alex Schweder, una especie de casa en la pared, parte de una serie de “casas alternativas” que ellos hacen para vivir dentro o fuera de museos, y me vino aquel sentimiento de que la vida y lo que está a su alrededor deberían ser evaluados por ese gerundio, por ese “Yo estoy aquí, viviendo.”

Ando pensando mucho acerca de la proporcionalidad entre superpoblación y cordialidad. Vivo en una ciudad pequeña con casas grandes, donde las personas sonríen bien para las otras. Yo trabajo en Nueva York y no es novedad que hay mucha gente allá. Es muy incómodo, pero las personas raramente se miran unas a las otras en la gran ciudad (sin mencionar que cuando eso ocurre, se puede notar cierta extrañeza). Si uno sonríe, probablemente esté loca. Lo juro, yo hasta lo intenté – sí, fui tan ingenua como para llegar a ese punto –. Yo sé que esta es la realidad de la mayoría de las metrópolis. Nosotros aumentamos en población y disminuimos en cordialidad.

Todos los días voy a la gran ciudad y me pongo triste por nosotros. Me pongo triste porque nosotros estamos allá, intentando vivir, intentando comprar una casa grande en una ciudad pequeña para descubrir que lo que necesitamos es solamente sonreír uno para el otro.

Necesitamos mejorar eso. Necesitamos ver que el número de personas viviendo en este mundo maravilloso no va a disminuir y por eso necesitamos tratarnos bien. Sí, la palabra acá es tratar (de tratamiento), porque creo sinceramente que estamos enfermos.

Como en el trabajo de los artistas arriba, nosotros podemos vivir fácilmente ya sea en una pared, en una rueda de la fortuna o incluso en una casa pendular si nos comprendemos y podemos contar unos con los otros.

P.S.: Yo todavía no fui (está en mis planes para esta primavera), pero el Art OMI  parece una buena idea para los que buscan arte contemporáneo en espacios abiertos. En él, tu puedes encontrar una de las instalaciones de los artistas, la Reactor . Puede ser incluso que tengas suerte y los encuentre viviendo por allá. 
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