Legado

Cuando estaba en la universidad escuchaba siempre historias sobre la abuela de Manuel. Sabíamos que ella era una artista famosa y discípula de otro artista famoso, pero lo que más nos gustaba era lo que él contaba de ella. Había un mito alrededor de ella. Compartíamos el placer de él al contar las frases espirituosas que ella soltaba (las que yo, aún hoy, cuento), y fue más o menos así como empecé a admirar a esa señora.

Con el tiempo fui conociendo a su familia. Bastaba una sola persona para que uno sintiera la energía de la abuela, que rondaba a toda esa gente. Yo siempre admiré la libertad con la que ellos fueron creados y no tengo dudas de que su abuela debió haber tenido una responsabilidad muy grande en eso. Son generaciones de almas livianas, abiertas al error y muy adelantadas a su tiempo.


Yo no sé cómo lo hizo, pero siento en ellos la posibilidad de ser quienes quisieron, sin ningún reclamo. Como padres, cargamos aquella certidumbre de quien quiere que su hijo sea feliz. Pero nuestro concepto de felicidad muchas veces está tan lleno de valores preestablecidos, que acabamos transmitiendo a nuestros hijos un deseo que no es el de ellos, una idea de felicidad que no es la que a ellos les gustaría tener. El resultado de eso muchas veces es un cobro interior que ellos ni siquiera tienen idea de dónde viene, lleno de una felicidad débil y al mismo tiempo superdura.


Que me boten en el abismo de la internet, pero necesito decirlo: la maternidad y la paternidad son experiencias muy egoístas. Inconscientemente no queremos que nuestros hijos fallen, porque de alguna forma eso nos muestra que también fallamos. Nos gusta que los otros hablen de que nuestros hijos son bonitos e inteligentes, y ya que ellos provienen de nosotros, como consecuencia, eso nos hace bonitos e inteligentes también.


Siento que la abuela de Manuel consiguió libertar de este tipo de ciclo a generaciones en su familia. Puedo estar completamente equivocada, pero logro ver en ellos la oportunidad del libre error, la puerta abierta para cuantas tentativas y posibilidades sean necesarias. Eso es tan libertador que no me despego de la familia de Manuel sólo para seguir aprendiendo.


PS: María Helena Andrés (la abuela de Manuel) es una de las artistas más importantes de Brasil. Lo que más me gusta en su trabajo es la simplicidad y equilibrio, algo muy difícil en la vida y en el arte. Tal vez esa habilidad sea una explicación para el tema de este post. El documental abajo fue lanzando recientemente y cuenta la historia de la artista y su trabajo. Tiene 26 minutos, pero si te sobra tiempo, ¡vale muchísimo la pena verlo!
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